Destacado: ¡Ayyyy, MI SOMBRERO!
Original: ¡Ayyyy, MI SOMBRERO!
En Ingles: Coming Soon
En Aymara: Ayyyy, Ch’utukuja
Autor: Cristina Quisbert
¡Ayyyy, mi sombrero!, se escuchó en la parte trasera del minibús.
a. “¡Yo te he dicho que te saques tu sombrero…!”,
b. “ ¡Pero, estaba cerrada la ventana pues…!”
a. “¡Abren la ventana ps, acaso no sabes!….”
c. ”Calmate, nomás pues señora, …..”
Así transcurría el diálogo que surgió a consecuencia del robo del sombrero de una pasajera.
Uno de los sitios preferidos de los ladrones de sombreros de cholitas es pasando el Multifuncional de El Alto, ya que ahí llegan todos los vehículos de transporte público que ingresan por la carretera antigua. Generalmente, en ese lugar existe diariamente congestión vehicular y un mundo de gente que baja y sube de los vehículos. Los delincuentes tiene ojo de águila para detectar sombreros dentro de minibuses y buses que circulan por ahí, tienen manos de seda y agilidad de pantera para abrir las ventanas y quitar en un abrir y cerrar de ojos el sombrero de la cabeza de la víctima, para luego emprender una veloz huída si es que trabaja solo o pasarlo a su cómplice, el cual desaparece como un rayo.
Los sombreros son preferidos por los ladrones, porque son fáciles de quitar, fáciles de huir con ellos en la mano, y muy fácil de venderlos. La calidad y los precios de estos varía, pero los borsalinos son los más finos. Esos se usan en ocasiones especiales y se lucen en las cabezas de cholitas con un buen ingreso económico, puesto que son generalmente caros.
Algunas ya han aprendido la lección y ya utilizan sombreros de plástico o tejidos en lana, o esconden sus sombreros debajo de sus mantas, especialmente en los lugares donde hay riesgo de que se los quiten.
En esta historia, el sobrero ya fue, ahorita ya debe estar adornado la cabecita de otra dueña que lo habrá comprado bien baratito.

Original:









